Vivir en una cueva
Por Amado Martínez Lebrón | 1 September 2011
Hay muchas formas de estar preso. Y como en la alegoría de la caverna de Platón, existe un mundo afuera, y otro adentro. Existe una parte que sólo conocemos por sus sombras, porque siempre hay muchas formas de ver la misma cosa. ¿Pero cuál de tantas nos conviene?
Quisiera empezar diciendo que no es nuestra culpa el que ignoremos que estamos oprimidos, explotados y conquistados. Por lo menos, no es nuestra toda. Vivimos prefiriendo las ideas abstractas sobre la realidad concreta, desde que quedamos seducidos por la ficción que nos venden desde niños. En la fantasía con la que capitaliza Disney, está metida toda la lógica que nos convence de los milagros y las hadas. Podemos decir que toda esa lógica lleva a dios, como también podríamos decir que de dios emanan todas esas cosas, y sería decir lo mismo. Éstos ámbitos de la mente, para mí son las formas de conquista más resistentes, y hacen que sea muy difícil entenderlas como formas de opresión porque aún cuando sepamos que son puras mentiras, hasta las empleamos a diario.
Estamos metidos en el mundo con una mente enturbiada por la idea de dios. Y lo usamos para mirar aunque sea igual que ver a través de un vidrio roto. Vemos con claridad partes como el dolor, sentimos el sufrimiento, pero ignoramos que su origen no es la idea de dios. ¡Hasta nos cuestionamos si seremos capaces de ser buenos sin dioses, como aceptando que tiene razón en cierto nivel nuestra imaginación desbocada, simplemente porque la idea de dios tiene una “buena” excusa para “existir”! Y aunque la vida de muchos ateos confirmen lo contrario, con eso no nos basta. Nuestra sociedad es teocéntrica, y para dejar de serlo, tendría que dominar el ateísmo al mundo, de la misma forma que domina hoy al mundo la idea de dios (el que sea).
La conquista no es sólo el hecho evidente de la fuerza, también nos dominan con prioridades ajenas, y con los intereses de otros convertidos en la estructura misma de nuestros pensamientos. Sin embargo, la idea de dios es la que mejor lo logra porque parece inofensiva mientras carga con todas las excusas necesarias para legitimar el centralismo, la idea de los escogidos, y por ende las diferencias sociales. La idea de dios mantiene viva y posible la explotación, porque dios es una idea de conquista.
Resulta que entro en la idea de conquista porque estamos apresados por las ideas de la auto explotación como si nos cubrieran las paredes de una cueva. La idea de que todos podemos ser ricos nos ha conquistado, y nos está matando como especie.
Comparte la responsabilidad el espectáculo del dios de turno, porque la religión es el sistema de opresión más viejo que aún existe. Para liberarnos tendríamos que rescatarnos nosotros mismos de la idea de dios que domina al mundo.
Las religiones conquistan con el miedo, pero yo sugiero combatirlos con su verdadera fuente de poder: el dinero. Y de seguro se preguntarán por qué mi insistencia en liberarnos de dios; y mi respuesta es fácil, pues resulta que yo pienso que reconocer socialmente que dios no existe podría facilitar que adquiramos una estructura mental que acabe con la idea de que vivimos para siempre, de que existen preferidos, y de que solo hay una forma de ver las cosas. Razones todas, por las cuales aceptamos que nos exploten y conquisten.
Yo nunca podría asumir que vivimos en el mejor de los mundos posibles, porque sabemos que hay muchos mundos posibles al unísono: nos lo enseña en sus propios términos la mecánica cuántica. Pero ustedes ni yo, vivimos en esos otros mundos.
No obstante, la posibilidad de que hayan otros mundos fortalece en mí la idea de que bajo las mismas leyes universales, se puedan tener diferentes manifestaciones de la materia. Eso da una forma de libertad que nos debería hacer sentir poderosos, o al menos optimistas, sobre la posibilidad de cambiar el mundo.
Yo creo que en lo único que no hemos sido consistentes tras toda la acumulación de conocimiento que como humanos hemos alcanzado, es en superar las ideas de opresión. No me parece necesaria la idea de dios para otra cosa que no sea oprimir. Para mí es hora de considerar como una forma posible de empezar a tomar control de nuestras mentes, vivir sin dios. Porque quién sabe, quizás saber que morimos para siempre, nos dé una mejor vida. Quizás sólo demos con la idea de libertad, una vez aceptemos que estamos presos; o tal vez, nos baste con hacer que las iglesias paguen impuestos.
Traído a ustedes por: Dios le debe a Hacienda
http://www.youtube.com/watch?v=U7hnpYlFwb8






