¡Que vivan las tetas!
Por Lilliana Passalacqua-Polanco | 3 August 2011
Si me dieran a escoger entre los momentos que más me ofenden de nuestra cultura popular, tendría que mencionar cuando voy a hacer la fila del supermercado y me choco con Maripily modelando su último traje de baño, color neón, estilo hilo dental en la revista TVGuía. También aquella vez cuando nuestros líderes políticos discutieron la brutalidad policiaca con una muñeca farandulera. Y claro, cada vez que celebramos días feriados en la playa y la dejamos pareciendo un vertedero.
Sin embargo, nada explica mejor las prioridades de nuestra sociedad como la controversia que genera sacar una teta en público para alimentar una criatura.
“¿No estarás más cómoda haciendo eso en el baño?” dijo la señora.
“Usted disfruta de su almuerzo sentada en un baño?” le contesté.
“No.”
“Mi hijo tampoco.”
Es conocimiento común que la función de la leche materna y sus componentes son el alimento perfecto para proteger a un infante contra enfermedades y promover el desarrollo de nuestro sistema inmunológico, entonces, ¿por qué se ha convertido en un tabú sacar la teta? Son solo tetas, una de cada 2 personas las tienen en el mundo, tu mamá las tiene, tus amigas, tus hermanas… No nos ofendemos cuando están en tu cara en los medios, pero ¿por qué nos ofendemos cuando las usamos para lo que son?
Los beneficios de la leche materna abarcan desde los nutritivo, económico y hasta lo ecológico. La leche materna transmite anti-cuerpos y células vivas que son imposibles de recrear y esenciales para evitar alergias, diabetes y la obesidad. El impacto al ambiente es mínimo, no hay desperdicio alguno y lo mejor de todo: ¡lactar es gratis!
Oficialmente me hice madre un lunes, 29 de noviembre de 2010 a las 9:49pm. Después de orientarme por varias semanas sobre la lactancia y el cuido de un bebé recién nacido, aprendí rápidamente que la lactancia iba a ser el reto más difícil de mi vida. Pero con mucha determinación y apoyo incondicional sabía que sería exitosa.
Como madre primeriza, recibí muchos consejos, todos con las mejores intenciones, pero unos más bienvenidos que otros. Algunos me daban risa, unos los ignoraba y otros simplemente me ofendían.
“Amamantar en público no es decente.”
Los beneficios de establecer vínculos seguros entre madre, padre y niño ayudan a que crezca en un ambiente de apoyo. Los niños aprenden a establecer relaciones sensibles y no violentas. Enséñale a tus hijos que las tetas tienen otra función fisiológica, que no tiene que ver con vender cervezas, y que ésta intimidad de familia es natural.
Muchos nos preguntamos a qué se debe la recién (o no tan recién) ola de violencia que arropa la Isla. Papás matando mamás, mamás matando bebés, niños matando niños, el aumento de suicidios entre nuestros adolescentes. No soy psicóloga ni psiquiatra, pero el sentido común me dice que la formación en el nucleo familiar es clave. Puesto que amamantar es una conexión integral para nuestro desarrollo emocional como seres humanos, ofrece una base sólida para construir un hogar saludable.
En esta Semana Mundial de la Lactancia del 1 al 7 de agosto, edúcate y apoya a todas esas madres que con mayor esfuerzo le brindan nutrición, amor y atención a sus bebes a través del pecho. Te aseguro que todos nos beneficiaremos de una mejor calidad de vida, sana en salud y sana en corazón.
¡Qué vivan las tetas!
De la misma manera, conozco madres que por alguna razón u otra no pueden lactar o deciden no hacerlo. Cada cual escoge lo mejor para sus familias. Lo importante es educarnos al respecto y respetar la decisión de cada cual. Amamantar es solo una de las numerosas maneras de establecer una relación íntima con nuestros bebés.
El punto es… amamantar no es necesariamente lo mejor, es normal.






