Somos, no somos…. negr@s
Por Mariluz Franco, PhD | 19 September 2011
La negritud como parte de nuestra puertorriqueñidad es continuamente invisibilizada, rechazada y relegada a un segundo, tercer y cuarto lugar, tanto en el presente como en nuestra historia. Una muestra reciente de ello son los resultados de las personas que se identificaron como negras en el Censo 2010, donde 75.8% se identificaron como “blanca” y 12.4% como “negra”. Ciertamente, estos resultados son motivo de cuestionamiento porque nos ubican entre los países más blancos del mundo. Sin embargo, hay que destacar que estos datos reflejan un cambio histórico en la tendencia post-esclavitud (1873), donde por primera vez desde esa fecha, notamos un aumento en la población identificada como negra.
Uno de los esfuerzos durante la última década dirigida a denunciar y educar sobre el problema del racismo en Puerto Rico, fue hilvanado por el Colectivo Ilé, organización dedicada al trabajo antirracista en Puerto Rico. Nuestro trabajo ha girado en torno a los siguientes objetivos: a) educar sobre las implicaciones de utilizar categorías raciales culturalmente inapropiadas a nuestra realidad como pueblo; b) afirmar la complejidad de nuestra identidad racial; y c) detener el patrón de blanqueamiento que surge como resultado del racismo. Tomando en cuenta estos objetivos y los recursos disponibles en los medios de comunicación, elaboramos una campaña de Cara al Censo 2010, cuyo objetivo fue:
Reducir el porcentaje de personas que fueron identificadas solamente en la categoría racial blanca.
Aumentar el porcentaje de personas que identifiquen afirmativamente su mezcla racial marcando a más de una raza.
Aumentar el porcentaje de personas que afirman su identidad racial negra.
Con el lema “El Censo dice que somos “blancos.” ¿Y tú … qué dices?” en el Colectivo Ilé quisimos provocar la reflexión de que en los resultados del Censo del 2000, 80.5% de la población que participó se dijo blanca, mientras que 8% se identificó como negra. Varios factores contribuyeron a los resultados de ambos censos. Debido a que el censo en PR es un instrumento de los Estados Unidos, las categorías raciales allí expuestas no nos representan adecuadamente. Con tan solo incluir “negra o africana-americana” dentro de un mismo renglón, supone que se utilizan estas categorías identitarias en nuestro contexto (ver pregunta del Censo abajo), cuando no es así. En los Estados Unidos ha habido un proceso político para que sectores de la población negra se identifiquen como afro-americanos/as. Este no ha sido el caso en Puerto Rico, por lo que el concepto crea confusión y distanciamiento.
El mantra que se nos repite desde tercer grado es que los/as puertorriqueños/as somos una mezcla de tres razas: indio-taíno, blanco-español y negro africano. Aún así, a la hora de la verdad, la mayoría se identificó en los censos como raza blanca solamente. Para efectos de la campaña 2010, el Colectivo Ilé optamos por ofrecer otras alternativas que apelaran nuestra negritud y nuestra diversidad puertorriqueña (e.g., negra, mezcla de tres razas, trigueña, afrocaribeña y otra raza). Es necesario continuar analizando por qué se dio este cambio en la tendencia.
Muchos se preguntarán: ¿Por qué es tan importante el Censo? ¿Qué rol juega en reducir el racismo en Puerto Rico?
Porque podría ayudarnos a demostrar patrones de exclusión y racismo institucional. Además, se podrían formular alternativas de política pública que mejoren las condiciones laborales, de vivienda y de educación en nuestro país. Esto es un asunto de control de acceso y poder. Es decir, lejos de ser una lucha de personas negras vs blancas, se trata de reconocer que el problema del racismo es un asunto de falta de poder institucional-cotidiano y de falta de acceso a unos recursos.
A modo de ejemplo, les invito a hacer el ejercicio de reflexionar sobre cuántas personas visible y evidentemente negras ocupan posiciones en el Senado o la Cámara de Representantes. ¿Cuántas personas evidentemente negras dirigen o han dirigido la Compañía de Turismo? ¿Cuántas personas evidentemente negras ocupan puestos de liderato en el gobierno? Sin embargo, cuando miramos los espacios de menos poder económico tales como las cárceles, los residenciales o los barrios pobres, solemos encontrar rostros evidentemente negros más fácilmente. Por otro lado, cuando pensamos en la bomba, la plena y los deportes, sí nos vienen a la memoria rostros y nombres de personas negras que representan nuestro orgullo patrio. Es así como se le ha “asignado” un lugar a la negritud a nivel institucional, permitiendo y obstaculizando la entrada a ciertos lugares o espacios cotidianos.
La agenda escondida del racismo en Puerto Rico consiste en invisibilizar aportes de la negritud, ocultar denuncias del blancocentrismo, resaltar la hispanidad, promover el mito de la tolerancia a la diversidad y legitimar la degradación cultural folclorizando las raíces afrocaribeñas. Esta agenda que a menudo es solapada, legitima las prácticas cotidianas de racismo por medio de la marginalización o la exclusión, favoreciendo el eurocentrismo y el blanqueamiento. Algunos ejemplos son el desapego, falta de responsabilidad o ignorar el problema del racismo, el hispano-blanco-centrismo como grupo normativo y los obstáculos institucionales y personales para impedir la participación equitativa (e.g., ignorar, desanimar, desalentar o excluir a personas negras de posiciones de autoridad).
En resumen, nuestro interés es que haya una mayor inserción de las personas evidentemente negras en áreas en las que tradicionalmente no están presentes, con el interés de crear condiciones de participación más equitativas. El objetivo es alcanzar mayor horizontalidad de las relaciones en las instituciones sociales (e.g., educación, iglesia, gobierno, etc.), haciendo el esfuerzo consciente y planificado de considerar los intereses, necesidades, experiencias y perspectivas de la diversidad étnico-racial que comprende el Puerto Rico contemporáneo. Más que presentar un paralelismo entre ser persona negra y blanca, pretendemos afirmar nuestra negritud como parte históricamente fundamental en nuestra puertorriqueñidad, cesar la opresión y promover respuestas a la problemática del racismo institucional y cotidiano en Puerto Rico. Esto es el reto para tod@s.







