Ser puertorriqueños, ser nuyoricans
Por Nuria Net | 8 June 2011

Jennifer Lopez, el brasileño Rodrigo Santoro y otros recrean West Side Story para la revista Vanity Fair.
El pasado mes de abril, el líder comunitario, poeta y activista Felipe Luciano, quien fue co-fundador de los Young Lords, publicó una carta abierta a los puertorriqueños de la isla titulado New Deal Between Stateside and Island Puerto Ricans: The View from a New York ‘Rican.
En su carta, Luciano se lamenta de la falta de comunicación y de la incomprensión entre puertorriqueños en la isla y en Estados Unidos: los Nuyoricans no hablan español, no tienen educación y son negros, según los clichés que se mantienen vivos en la isla. Por su parte, Luciano critica a los profesionales puertorriqueños, educados y de clase media, que se mudan a Estados Unidos buscando oportunidades de trabajo pero que se distinguen por su pasividad y falta de sintonía e interés con otros puertorriqueños y latinos. También habla de la diferencia de valores, que según él: en la isla se habla mucho y no se llega a nada, se teme por “el qué dirán.” En el “mainland” hay que actuar o te comen vivo; sobrevivir y luchar por visibilidad.
Para volver a entablar relación entre estos primos lejanos, Luciano propone un “Puerto Rican Fresh Air Fund” que lleve a jóvenes urbanos a los “campos” de Puerto Rico para que aprendan a cuidar de la tierra, y a cambio, enviar a jóvenes de la isla a convivir con familias de activistas en sus comunidades en Nueva York o Chicago. Luciano también hace un llamado para que se establezcan museos de la diáspora, que se celebre la herencia africana y taína, y la creación de una conferencia anual titulada “Somos Uno” entre puertorriqueños de aquí y de allá.
Al leer su carta me di cuenta que aunque parezca chocante, los estereotipos que tenemos de los puertorros aquí y allá siguen más vivos que nunca. Después de 100 años de puertorriqueños “emigrando” a Estados Unidos y múltiples generaciones más tarde, ¿Qué nos queda en común más allá de esos estereotipos? Qué bucólica la idea de enviar a pandilleros urbanos al aire fresco de las montañas de la isla para que conecten con su tierra… aunque la criminalidad en la isla es mucho más alta que la del Bronx; los árboles han dado paso a shopping malls. Pero de eso no se trata. Luciano sabe muy bien que el aire en Puerto Rico no es tan limpio como se percibe desde Nueva York. Su punto (¡El punto es…!) es que hay un gran necesidad de pertenencia, de ser parte de una identidad, de demostrar que somo algo más.
En la isla, no quieren que los americanos los vean como “cafres” ni como esa “JLo”: son más “fisnos” que eso. Disque hablan puro español, contrario a los nuyoricans. Sin embargo Jennifer López y Marc Anthony han llegado al mainstream haciendo lo imposible: diciendo “Soy boricua del Bronx, ¿y qué?” co-optando Hector Lavoe y la santería caribeña en American Idol. Siendo más americanos y más boricuas que nadie al hablar español e inglés; moverlo todo en el escenario más anglosajón de la televisión. Revolucionario. Se me pararon los pelos al verlo.
Ya llevo 11 años en Nueva York, donde vine a estudiar en la universidad. No fui ni a Boston, ni a Washington DC (ni a Mayagüez, ni a Río Piedras) y la gente decía antes de irme “¿Uyyyyy Nueva York? ¡Eso es peligroso!” pensando en las mismas películas de pillos y polícias que hacen pensar a los ‘rednecks’ que los puertorriqueños somos mugre. Uno de mis ‘culture shocks’ fue descubrir la riqueza y potencial de la cultura nuyorican en NYC, aferrándose por mantener la bandera de la isla ondeando por toda la ciudad. A mi nadie me dijo de eso en escuela privada, ni de los Young Lords, ni de que habían cuchifritos y una “Loisaida Avenue.” Y tampoco me esperaba que los nuyoricans acá me dijeran “You’re Puerto Rican? I thought you were white.” Ellos nunca habían ido a Lares, pero sabían un poco más de Pedro Albizu Campos que yo, por necesidad, por falta de una “nación imaginaria“ como escribe Ed Morales en spanglish en 80 Grados, también reaccionando a la carta de Luciano [Lean también su excelente ensayo sobre Robi Rosa el Nuyorican en esa misma publicación.]
Willie Colón, conocido en todo el mundo como embajador de la salsa y por ende de la “cultura puertorriqueña,” se identifica con Luciano. En su página web, Willie confiesa, apenado, que en Puerto Rico ven a los nuyoricans como una “aberración” como “irrelevantes” y se lamenta de que cuando se presenta en otros países, sobretodo en América Latina, es adorado por todos – excepto en la isla, donde lo ven con desprecio y no lo suficientemente puertorriqueño. ”In my mind and heart I thought I was Puerto Rican, but obviously I am not. I am something else” escribe.
¿Y yo que soy? Ni nuyorican, ni puertorriqueña. Cuando empezamos El punto es… hace unos meses, tuvimos un eterno debate entre escribir en español o en inglés, dirigirnos a los de la isla, los de la diáspora (hay quienes se fueron y quienes nacieron fuera). Nos preocupaba no ser lo suficientemente “puertorriqueños” estando la mayoría de el equipo en Nueva York.
La bandera puertorriqueña nació en Nueva York. Y cada junio la monoestrellada abarrota la lujosa Quinta Avenida durante el Desfile Puertorriqueño (aka La Parada). Pero no es suficiente. Los habitantes del Upper East Side construyen barreras de madera para mantener fuera la muchedumbre y para que no les pisen sus flores; seguramente huyendo a los Hamptons por el fin de semana. Y los puertorriqueños y nuyoricans celebran en la “parada” el mero hecho de ser. No se conmemora fiesta política, batalla ganada, independencia adquirida o reconocimiento dentro de la unión americana. No se pide ninguna acción política tampoco. Solamente: “Yo soy boricua, pa’ que tú lo sepas!” Aquí estamos aunque nadie nos oiga, ni entre nosotros mismos.








