Puerto Rico sin las pajas
Por Amado Martínez Lebrón | 30 May 2012
La nota que leerán a continuación tiene el propósito de estudiar desde mis propios intereses, parte de los resultados del Censo del 2010, para compararlo con la participación electoral del 2008, y contra otros datos generales de Puerto Rico, y así provocar la reflexión en vísperas de las elecciones generales del 2012. La idea sería hacer un simple ejercicio de análisis sobre la información que anda por ahí desparramada, con la intención de iniciar un debate saludable sobre los problemas ignorados al momento de acercarnos a la sociedad puertorriqueña, sus procesos electorales, la lucha política, y las campañas de los partidos políticos tradicionales.
2010 Census Interactive Population Search (PR – Puerto Rico)
Lo primero
Somos más de 3.7 millones de habitantes en el Archipiélago de Puerto Rico, un grupo de islas con un área total de un poco más de 9 mil kilómetros cuadrados. Eso implica que tenemos alrededor de 407 personas por kilómetro cuadrado. Sólo superados, si nos comparamos con EEUU, por la densidad poblacional de Washington D.C., y el estado de New Jersey.
No obstante, la población de Puerto Rico ha ido en descenso principalmente por el éxodo hacia los EEUU de la población educada y joven. “176,000 boricuas se han ido de Puerto Rico en seis años (entre 2005 y 2010) y, según expertos, este número puede ser mayor. Tan sólo en el 2010, la fuga de puertorriqueños hacia Estados Unidos ascendió a la friolera de 28,000 personas. Este dramático dato lo confirmó el informe Perfil del Migrante: 2010, que recién publicó el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico.”
El producto interno bruto (PIB) per cápita de Puerto Rico (lo que se gana más o menos en promedio una persona al año) es de 10,762 dólares según el Censo del 2010. Otras fuentes ponen el PIB de los puertorriqueños en los 16 mil dólares anuales; y Wikipedia lo coloca en los 23 mil. Alzamos la bandera de la duda con respecto a la información provista por Wikipedia porque creemos que alguien ha manipulado este dato para hacernos lucir “bien” como país; primero, porque creemos que es más confiable la información provista por el Censo del 2010; segundo, porque no es difícil hacerlo; y tercero, porque parecería que se quisiera evitar poner al puertorriqueño promedio bajo el nivel de pobreza, porque según el gobierno de EEUU una familia que gane menos de 22 mil dólares al año, se clasifica como pobre.
Para el 2009 se estimó el PIB de Puerto Rico en 17,400 dólares; y en el 2008 se había estimado en los $18,100. Claramente existe según los cálculos de Index Mundi y el Censo del 2010, un consistente descenso anual en los ingresos por persona en los pasados años. Si otra vez comparamos a Puerto Rico con el resto de los estados del imperio estadounidense, nos encontramos en la última posición. Pero antes de continuar, debemos resaltar algunos problemas al momento de entender lo que el PIB implica.
Comencemos con apuntar que estos ingresos se alcanzan con las ayudas económicas del gobierno. El apoyo estatal y federal, entre otros beneficios complementarios al sueldo, se calculan como parte del “ingreso” per cápita. Mientras por otro lado, no tenemos datos de los ingresos de la economía subterránea, que incluya al narcotráfico, las apuestas, la prostitución, o a las iglesias, que al no pagar impuestos, no tienen que reportar el flujo de dinero que pasa por sus puntos de venta, negocios, o centros de adoración.
Para tener perspectiva, el país con el PIB más bajo en el mundo es la República del Congo en África con 347 dólares por persona al año; EEUU está alrededor del séptimo lugar, con 48 mil dólares al año por persona, mientras que los países más ricos, como Qatar y Luxemburgo, promedian más de 100 mil dólares. Puerto Rico tiene un PIB como ya dijimos, de entre 10 a 20 mil dólares al año por persona (dependiendo de quién esté contando), esto es el doble de lo que ganan en República Dominicana, y cuatro veces lo que ganan en Haití, el país más pobre de América, que consigue acumular 400 dólares al año por persona.
El sexo fuerte
Más de la mitad de la población puertorriqueña está compuesta por mujeres: casi 2 millones. En otras palabras, la mayor parte de nuestra población está sufriendo el discrimen de género y la pobreza con la que está asociada. Pero aún así las mujeres tienen la mayor participación electoral y la mayor influencia en muchas familias, ya que en el 24.7% de los hogares puertorriqueños, lo que equivale a más de 300 mil hogares de un total de poco más de 1.3 millones, una mujer sin hombre dirige a la familia. “La expectativa de vida al nacer para las mujeres, es de 79.9 años mientras que para los hombres es de 72.28 años”. Las mujeres no solamente son la mayoría de los puertorriqueños, sino que trabajan en el hogar gratis, sufren la tasa más alta de desempleo, cobran menos cuando trabajan, les recae toda la responsabilidad de la crianza y aún así duran más que los hombres.
Los que mueven la torta (la fuerza laboral)
En Puerto Rico existía en el 2007 una población apta para trabajar de más de 1.4 millones. Con una tasa de desempleo que rondaba el 12%. Esto significa que en el 2007 alrededor de 180 mil personas de un total de 1.479 millones que podían trabajar, no tenían trabajo, estaban sub-empleadas, o trabajan de gratis.
En el 2011 sin embargo, la fuerza laboral se reduce a 1.275 millones. Que se distribuye en: 1.8% que trabaja en la agricultura; 17.9% que trabaja en la industria; y un 80.3% que trabaja en el área de servicios. Al mismo tiempo la tasa de desempleo aumentó del 11.8% en el 2004, al 13.2% en el 2011. En otras palabras, se ha reducido la fuerza laboral puertorriqueña, mientras ha ido en aumento el desempleo. Eso quiere decir que hay menos personas aptas para trabajar, pero aún así un porcentaje mayor de esta población está desempleada.
En Puerto Rico existen alrededor de 1.37 millones de familias, y los ingresos familiares promedian los 18,862 dólares según los cálculos del Censo del 2010. Del total de familias, el 41 porciento recibe dinero del Seguro Social, y según el Censo, eso constituye en promedio por hogar más de 10 mil dólares al año. Por otro lado, el 36% de las familias puertorriqueñas reciben “cupones” (SNAP benefits / foodstamps) y el 13.7% porciento de los hogares reciben ingresos por retiro. Todas esas cantidades de dinero se suman para calcular el ingreso per cápita, lo que de inicio, nos establece que mucho del dinero gastado en la Isla no es producto de nuestra propia infraestructura económica, lo que quiere decir que un gran porcentaje del dinero que gastamos no viene de haber creado con nuestro trabajo bienes, o haber prestado algún servicio reciente.
El principal empleador en el país es la empresa privada con un 65 porciento de los trabajadores. Le sigue el gobierno federal, estatal y municipal, con un 24%. Los que trabajan por cuenta propia alcanzan más del 10%, lo que equivale a poco más de 97 mil personas. Lo que quiere decir que en Puerto Rico casi 100 mil personas dicen que trabajan por cuenta propia. Un freelance o auto-empleado, se define actualmente como la persona que se ocupa en una tarea que le genera ingresos regulares. Pero si lo pensamos, trabajar por cuenta propia es por lo general más parecido a tener ingresos irregulares e impredecibles. La tasa de desempleo (el 13.2 %) podría escalar números sorprendentes si entendemos que quien trabaja por cuenta propia es más que nada un desempleado que consigue tener ingresos de vez en cuando.
La raza
Sobre el tema de la raza nos limitamos al comentario sencillo y repetido al cansancio. En Puerto Rico al parecer, menos de medio millón de habitantes son negros, pero 2.8 millones de personas se catalogaron como blancos. Sin embargo, si lo comparamos con el Censo del 2000, la población negra tuvo un aumento: “Los datos del Censo [… ] registraron un aumento del 52,3 por ciento, en el número de personas que se consideraba de raza negra.” Pero debemos enfatizar que este aumento no es poblacional, sino de conciencia.
La casa
Según el Censo en Puerto Rico hay más de 260,000 unidades de vivienda desocupadas. Mientras, en el 2009 calcularon la cifra de personas sin hogar en un posible máximo de 15 mil personas. Eso significa que nos sobran 245 mil viviendas si decidiéramos hospedar a todos los puertorriqueños bajo un techo. Pero aún así algunas personas, influenciadas por el mercado de los contratistas y constructores, dicen lo siguiente en la exposición de motivos de la ley 129 del año 2002:
Quizás puedan decir que las causas para las más de 260 mil unidades de vivienda desocupadas en el 2010 se deba al éxito de la Ley 129 del 2002, pero lo dudamos mucho, pues más del 90% de las unidades de vivienda en uso al 2010 en Puerto Rico se habían construido antes del 1999. Por otro lado, y atada a la ley anterior, según la exposición de motivos de la Ley de Estímulo al Mercado de Propiedades Inmuebles (Ley 132 del 2 de septiembre de 2010):
Según se desprende de los datos del Censo del 2010 presentados arriba, y recapitulando, existen en desuso más de 260 mil unidades de vivienda en PR, y aún así el gobierno se inclina a construir más con el pretexto de fomentar la economía. Conociendo este dato no me parece muy descabellado el concluir que la construcción de viviendas está estancada porque no tenemos capital, ni crédito, para comprarlas o hacerlas, y no porque haya una escasez de unidades de vivienda.
Los tipos que votan
Aún cuando el porcentaje más alto de la población de Puerto Rico es menor de 17 años, con un 18% de la población, el puertorriqueño promedio está en los 37 años. Pero en realidad, lo más que me interesa resaltar es el hecho de que más de 2.8 millones de personas, de un total de 3.7 millones en la Isla, son mayores de 18 años.
En Puerto Rico casi dos millones y medio de personas votaron en las elecciones del 2008. De una población de 2.8 millones de personas mayores de 18 años, votaron 2.4 millones en el 2008: 364,458 personas no votaron. Para ponerlo en perspectiva, en San Juan votaron 244,191; y Luis Fortuño fue electo Gobernador de Puerto Rico el 4 de noviembre de 2008 por una ventaja de 224,892 votos, con un 52.78% de los 2.4 millones de personas que votaron.
La población de entre 18 y 19 años es de 114,295 y de ésta votaron 99,331 en el 2008. Entre la población de 18 a 34 años de edad tenemos a 867,477 personas contadas por el Censo, de las que votaron 823,724 en las elecciones del 2008, para una diferencia de 43,753; pero la mayoría de la población está entre 35 y 64 años con 1,413,019 personas, y de estos votaron 1,203,677, lo que significa que más de 209 mil personas de este renglón de la población no votó.
Si lo decimos de otra forma: de los ciudadanos entre las edades de 18 y 19 años, casi 15 mil no votaron. Pero entre las edades de 50 a 95 años ó más, votaron 964,067 personas de un total de 1,223,503; lo que significa que alrededor de 259,436 personas entre estas edades (mayores de 50 años) no votaron. Podemos afirmar entonces como conclusión superficial ante estos datos que en Puerto Rico existe una alta participación electoral, lo que apunta a que existe todavía confianza en el proceso. Pero la confianza al parecer, se va perdiendo con la edad.
Algunas conclusiones sugeridas
-Puerto Rico está densamente poblado. En el 2007 sólo un 7% (630 km2) del total de las tierras estaban clasificadas como cultivables. Para el 2008 y 2009, bajaron a 6.8% las tierras destinadas para el cultivo. Esta reducción de .2% (18 km2 ) en un año, es sin lugar a dudas resultado de la economía de la construcción, que como ya mencionamos, insiste en la necesidad de generar (entre otras cosas) unidades de vivienda con carácter de emergencia para supuestamente satisfacer una demanda fantasma de vivienda. Esto ocurre a la par que tenemos (según el Censo del 2010) más de 260 mil unidades de vivienda desocupadas. Muchas de estas casas están en abandono, pero casi un centenar de miles están en venta o alquiler. Así que en lo que respecta al mercado de la vivienda, lo que debería atenderse como un superávit se está tratando como un déficit, porque se ve desde el punto de vista de la construcción y no del punto de vista de satisfacer necesidades de vivienda.
-En los últimos años Puerto Rico ha experimentado una reducción poblacional, una disminución en su fuerza laboral y un aumento en la tasa de desempleo. Una parte significativa de la población depende de la beneficencia pública (cupones) pero se usa ese ingreso para calcular nuestro PIB, lo que desvía la vista del hecho de que Puerto Rico carece de infraestructura económica proporcional a la capacidad de consumo. En otras palabras, los puertorriqueños manejamos dinero que no es resultado de haber vendido nuestro trabajo. Esto no es para nada una acusación de vagancia (aunque debemos aceptar que en Puerto Rico se trabaja poco), sino que entiendo que decir que ganamos 16mil dólares al año no explica la economía de Puerto Rico. Sin embargo somos de América, un país rico si nos comparamos con los pobres; y un país muy pobre, si nos comparamos con los ricos.
-La mujer es una fuerza económica y social real en Puerto Rico, lo demuestra su porcentaje poblacional, su participación en la fuerza laboral, su capacidad para sobrevivir desempleada o sub-empleada, su liderato al interior del núcleo familiar, y su participación en las elecciones. Esto lo que sugiere sería que mejorando sus condiciones sociales se elevaría automáticamente, y tal vez en la misma proporción que su porcentaje poblacional, la calidad de vida del país.
-El 39% de la población puertorriqueña está bajo el nivel de pobreza, y de estos la gran mayoría son mujeres y menores de 18 años. “El Gobierno estadounidense considera que una familia de cuatro personas es pobre cuando sus ingresos anuales son de 22,314 dólares, mientras que una sola persona percibiría 11,139 dólares.” Puerto Rico tiene un ingreso bruto promedio per cápita, de entre 15 y 20 mil dólares al año.
-A Puerto Rico le gusta votar, consiguiendo –sin ignorar que existe una disminución en las inscripciones de jóvenes menores de 20 años– que voten 2.4 millones de personas de un total de 2.8 millones de electores hábiles.
-Y como dibujando tres puntos suspensivos podemos hacer el señalamiento subjetivo a manera de conclusión de que carecemos de una identidad cultural/social/racial como país, que muy bien podría quedar reflejado en la forma en que nos entendemos y nos definimos a nosotros mismos. Este particular queda bastante claro cuando menos de medio millón de puertorriqueños se consideran negros, pero 2.8 millones se consideran blancos.













