Psicólogo reacciona ante el abuso sexual en la Isla
Por Dr. Luis Laviena | 20 June 2011
Es muy doloroso entender que el abuso sexual puede sucederle a alguien cercano a nosotros. Desgraciadamente, sólo nos enteramos de una mínima parte de la cantidad de casos que suceden. Sobre 80,000 casos de abuso sexual se reportan anualmente en Estados Unidos, y se sospecha que la incidencia es el doble de esto. Hasta el 2005, ni Puerto Rico ni el estado de Alaska fueron incluidos en el archivo de estadísticas del Departamento de Administración de Familias y Niños, Protección Social de Menores.
Las cifras de este mismo departamento a nivel local, que van desde el 1996 hasta el 2008, indican un gran número de casos registrados. Para el 2006 se dieron 2,034 casos de abuso sexual en Puerto Rico, cifra que disminuyó por solo 3 casos (2,031) para el 2007 y bajó a 1,939 en el 2008, último año de las estadísticas disponibles. Las cifras son alarmantes ya que demuestran una estabilidad en los números a través de los años sin ningún índice de bajas en estos.
Existe una falta de educación sobre el tema y temor a tratarlo. También, el proceso legal para validar este crimen es complicado y difícil. En esencia, el problema debe ser identificado, el abusador detenido, y la víctima debe recibir ayuda psicológica ya que los daños psicológicos pueden ser devastadores.
El abuso puede suceder en el hogar, en la familia, o fuera de esta. Lo importante es entender que este no es sólo un crimen sexual, sino que también es un crimen de agresión y poder. El agresor sexual utiliza el sexo como arma para agredir a su víctima.
Ningún niño está preparado para sufrir este asalto. Es por esto que los resultados se manifiestan en emociones turbias e intensas y en conductas enfermizas.
La víctima se siente atrapada entre su afecto y confianza que tiene hacia el/la agresor(a) y sus sentimientos al ser manipulado por él o ella. Sentimientos de rabia, celos, vergüenza y miedo atormentan a las víctimas; muchas veces a través de toda su vida. Esto lleva a muchos a crear un sentido de poca valía a la vez que distorsionan su visón de lo que significa una vida sexual saludable. Algunas víctimas sólo pueden relacionarse con otros a través del sexo.
Las consecuencias de este crimen son intensas y variadas. Las víctimas infantiles de abuso sexual pueden también desarrollar las siguientes conductas:
1. Interés inusual en el sexo
2. Problemas al dormir
3. Depresión y/o aislamiento social
4. Conducta seductora
5. Conversaciones frecuentes de los genitales
6. Rehusarse a ir a la escuela
7. Problemas de delincuencia
8. Crea juegos o dibujos sexuales
9. Problemas de agresividad
10. Conducta suicida
Si alguien cercano a ti exhibe una o varias de estas conductas debes mantener la calma y recordar que el niño no es el causante del abuso. Reporta al abusador. Legalmente, el abuso sexual es un delito y no denunciarlo implica complicidad.
Hay que entender que el abusador está enfermo y también necesita intervención psicológica. (Muchas veces sólo se atienden si se les denuncia y la corte les manda a recibir tratamiento.) Cuando no hay una cultura de buscar ayuda psicológica, en 9 de cada 10 casos el abusador reincide. También es importante buscar ayuda psicológica para la víctima tan pronto sea posible.
Los padres pueden prevenir o reducir la posibilidad de abuso sexual siguiendo estos pasos:
1. Enséñale a tus niños que si alguien les toca o les hace cosas que le hacen sentir extraños, deben decir que NO e inmediatamente deben decírtelo.
2. Enséñale a tus niños que el respeto no es obediencia ciega y que pueden decir que NO si sienten que la situación es extraña.
3. Insiste que las escuelas tengan programas y presentaciones de prevención de abuso sexual y acude a ellas.
Los niños abusados sexualmente y sus familias necesitan inmediata intervención psicológica. Un profesional puede ayudar a la víctima a desarrollar una autoestima saludable y un sentido personal positivo. Si eres adulto y fuiste abusado de niño, nunca es tarde para buscar ayuda. Los síntomas de abuso se enmascaran y muchas veces la víctima piensa que ha superado aquel episodio del pasado. Sin embargo, problemas de alcohol, hipo [falta de] o hiper sexualidad, problemas de dormir, fobias, miedos irracionales, desórdenes alimenticios, bulimia, anorexia, y problemas de intimidad con la pareja son algunos de los síntomas que se manifiestan en víctimas de abuso sexual y que muchas veces no lo relacionan con el trauma ocurrido.
La asistencia psicológica a tiempo puede ayudar a la víctima a superar el sentido de culpa y darle la oportunidad de tener una adultez saludable.
Para ver lista de recursos para víctimas de abuso y sus familiares en Puerto Rico oprima aquí.







