Los zombies y el privilegio viven en Miramar

Por Raúl Quintero | 6 October 2011

Los otros días leía un artículo (no recuerdo en que revista o periódico) que hablaba sobre la sociedad sanjuanera, entre otros temas. En el artículo me topé con una frase que falsamente describe la situación actual de lo que me rodea: “comunidad privilegiada”. Vivo en esta “comunidad privilegiada” conocida como Miramar y de privilegiada tiene bien poco.

Sí, el área cuenta con restaurantes boutique que glorifican la gastronomía local y extranjera, y está a pasos de las áreas turísticas e íconos del Caribe bajo la gran sombra del Centro de Convenciones de PR Dr. Pedro Roselló – que de hecho, si no han estado por ahí, ese lugar huele a azufre y no dejan tomar fotos. Con esto dicho, si privilegio es vivir presos dentro de los apartamentos en esta jungla babilónica de cemento tropical pues no quisiera ni imaginar el lado opuesto de estos privilegiados. A esos que escriben irresponsablemente y crean percepciones erróneas de la realidad actual del área metropolitana, les reto a ver si se atreven a caminar de noche por esas calles privilegiadas de Miramar.

Las luces tenues, la silenciosa oscuridad, el viento que entra de la Bahía de San Juan, hacen de esta la comunidad perfecta para la segunda parte del video de Thriller. Obviamente, no hablo de Miramar en la loma, en los alrededores de la escuela privada Perpetuo Socorro. En esas tres calles sí se nota el privilegio; allí si hay comunidad y movimiento hasta las 7:00 pm. ¿Después de esa hora? Los zombies salen a comer cerebro. “LUCAAAAAS adentro” escuché los otros días decir a una madre que le indicaba a su hijo que entrara. Miré a mi reloj y vi que eran ya las 7:30. ¡WOW! Media hora ya había pasado desde que la hora de los zombies había empezado y yo estaba todavía fuera de mi casa. Seguí con mucha cautela.

Yo no vivo en la loma de Miramar, vivo confinado a mis paredes, como la mayoría de la gente de esta comunidad. En los días que salgo a caminar (cosa de no sentirme preso en mi propio apartamento) siempre activo el protocolo de salir: agarro el celular, el gas de pimienta, dejo mi reloj y cadena, y todo esto hasta para ir a la esquina a comprar leche en la tienda. Camino sin hacer mucho contacto visual ni parecer una jugosa presa. En el camino miro a los niños que juegan en el parquecito frente a la escuela o en la misma calle y me da pena donde viven. Se me hace bien fácil compararlo con mi playground del monte de Miradero, Mayagüez, donde me crié. Allí la tierra da color a la ropa, siempre había un machete cerca y la selección de frutas tropicales frescas (desde sus propios árboles y enredaderas) sobrepasaban a las de cualquier góndola de supermercado o kiosco de placita. Para mi eso sí fue un privilegio, tener esa libertad de correr, saltar, oler a grama y no temer que un zombi me venga a comer el cerebro – comparado con la alta posibilidad de que uno [zombi] venga por la aclamada comunidad privilegiada de Miramar y haga de mi cráneo un copa de martini.

Cuando cae la noche por esta zona de Santurce, las avenidas Ponce de León y Fernández Juncos son hermanas proveedoras del camino directo a la lujuria capitalina. Todo tipo de tienda, hotel/motel, barrita, club lounge, stripclub, zombie parks, comedero, hasta “San Walgreens” nutre la vida nocturna de Miramar y comunidades adyacentes de esta área. Es un espectáculo colorido pasear por esas calles y avenidas y ver todos los personajes que se nutren de la noche. Yo los veo cada vez que salgo de mi apartamento. Claro, no muy detenidamente pues me como la luces rojas (con precaución) hasta llegar a la esquina de Walgreens, donde su fuerte luminación crea un sentido pasajero de seguridad.

Foto de Raúl Quintero. El autor disfrutando una vida libre de zombies en Miradero, Mayagüez. ¿A que no adivinan que está tumbando aquí?

Obviamente la situación política-socio-económica de Puerto Rico ha expuesto a sus habitantes a vivir un miedo que nunca antes se ha experimentado. La ola de crímenes es absurda, la falta de compromiso de parte del sector público y privado da vergüenza, y los muchos pocos de los que queremos vivir una vida sana y en comunidad nos vemos forzados a vivir descontentos o aspirar a mudarnos a otras metrópolis fuera de la Isla, como muchos de mis compatriotas que han optado por irse a Estados Unidos, Latino América o Europa.

He tenido la gran oportunidad de vivir y visitar distintas partes del mundo y ver como esas sociedades se comportan y comprometen: desde Brooklyn hasta Amherst, desde Miramar hasta Rotterdam. No me cabe duda que algún día, como en estos lugares, se podrá disfrutar como se debe aquí en Puerto Rico. Sin miedo y temor de perder lo que está en una frágil balanza a diario. No es normal ver que matan a 14 personas en un fin de semana. No obstante, aunque uno siga escuchando “la cosa esta mala …” en cualquier esquina que uno se pare, hay que seguir sin paso atrás y responsabilizarnos cada uno de lo que nos rodea porque nadie lo va a hacer por uno.

Soy creyente que la autodeterminación nos llevará al real progreso en nuestra Isla, pero primero hay que combatir estos comentarios y percepciones de gente que no tienen idea y se les hace bien fácil escribir/describir inconsistentemente cuan privilegiada es una comunidad de la cual solo pocos gozan. Hay que darles a entender que en este jueguito estamos todos juntos. Privilegiados o no, no es normal pensar a los 30 años que un zombi me va a chupar el cerebro si voy al traga dólares de películas de la esquina a entregarlas. Que se joda, voy a en la mañana y pago recargo.

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Sobre el Autor

Raul Quintero

Raúl Quintero

Raúl Quintero es nacido y criado bajo el sol, lluvia y fango anaranjado del monte de Mayagüez, Puerto Rico. Desde temprana edad le apasiona la historia, la ciencia ficción y las películas de horror, y no teme usarlas como inspiración a la hora de escribir. Encara la vida con buen humor y jocosos puntos de vista que hacen que este ciudadano del mundo se comprometa con crear sonrisas a quien le rodea. Después de vivir en Amherst, San Juan y Holanda durante la última década, regresa a su aclamada Isla para poner varios granitos en su sitio. Está en constante movimiento,ya sea físico y/o mental. Es un cocinero sin restaurante y en Holanda se reencontró con la bicicleta y ahora no la quiere soltar.

8 Responses to "Los zombies y el privilegio viven en Miramar"

  • Kahlil Chaar-Pérez 02:49 PM 06/10/2011

    La culpa burguesa es también como los zombies, se come los cerebros de muchos de los puertorriqueños que no pertenecen a las clases pobres. ¿Por qué es tan difícil asumirse como parte de una clase privilegiada, con privilegios socioeconómicos, educativos, etc.? Simpatizo y coincido con el autor cuando sugiere que debemos romper con nuestras burbujas sociales y responsabilizarnos colectivamente por nuestro lugar en la sociedad, pero creo parte de este proceso involucra también dejar este tipo de postura defensiva y aceptar el lugar de uno a nivel socioeconómico y cultural en ese miso entramado social ; éste es el primer paso para comprender y confrontar activamente la crisis estructural que sufre no solamente PR sino el mundo entero.

  • Raul Quintero Raul Quintero 08:11 PM 06/10/2011

    gracias por comentar! poco a poco saldremos del WARPHOLE….

  • Melissa 04:26 PM 07/10/2011

    Tremenda reseña! La realidad es que no hay privilegio alguno en vivir en miedo y falta de calidad de vida.

  • braulio 09:34 PM 08/10/2011

    Retrataste la realidad del Puerto Rico del siglo 21. Dpnde la población normal no tiene derecho a salir como cualquier persona en otro sitio como Amherst o Rotterdam.

  • Eduardo A Regis 11:40 PM 25/10/2011

    Interesantisima tu reseña.
    Nosotros tambien vivimos en el Miramar bajo la colina ( o como un vecino una vez graciosamente me dijo, en “Trastalleres Norte”).
    Continúa…

  • luis 07:46 PM 26/10/2011

    Bienvenido a “Williamsburce”

  • JOMI 08:28 PM 27/10/2011

    Vivo en Miramar, no en el alto sino Miramar abajo, el de los pobretones y me encanta, me fascina. Camino de arriba para abajo esas tétricas calles que describes a todas horas, por la mañana con Seba. A altas horas de la noche paseando o dando la vuelta. Miedo, no mucho, si me roban poco será lo que se llevarán.
    Me siento afortunado y no me lamento.
    Gozo, vacilo y me escocoto, gracias miramar por hacerme feliz

  • Raul Quintero Raul Quintero 06:18 PM 29/10/2011

    JOMI ERES BIEN VALIENTE JEJEJE ! PERO MIRA, EN NINGUN MOMENTO TRATO DE MENOSPRECIAR A MIRAMAR, PUES VIVO AQUI YA VARIOS ANOS TAMBIEN Y ME ENCANTA, SI NO SENALAR CIERTAS REALIDADES QUE MUCHA GENTE NO CONOCE. HAY QUE TENER CUIDAO EN LA CALLE DND QUIERA Y COMO ANDA LA COSA MATAN HASTA POR 10 PESOS SEA ESO LO POCO Q LE PUEDAN ROBAR A UNO. Pero esa es la actitud, hay q retomar las comunidades y protestar por el respeto y la seguridad de quienes la habitan. EXITO!

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